WiGig, el fututo del WiFi

Es posible que no estés del todo satisfecho con la velocidad a la que viajan los datos por tu red WiFi. El sistema de transmisión inalámbrica de datos ha llegado para quedarse, y nadie quiere volver a tender cables cada vez que mueve un dispositivo de lugar. Si a esto le sumamos la explosión de dispositivos móviles a la que hemos asistido en los últimos 4 o 5 años nos queda claro que tenemos redes inalámbricas para rato. Pero como ocurre con cualquier tecnología, a medida que pasa el tiempo los usuarios comienzan a reclamar más prestaciones al sistema. En el caso del denominado WiFi (o 802.11n) se trata de un canal de datos funcionando sobre la banda de 2.4 GHz o 5 GHz que puede “mover” unos cuantos de cientos de megabits por segundo, una tasa de transmisión que resultó muy satisfactoria durante algún tiempo, pero que comienza a quedarse atrás de los requerimientos de -por ejemplo- el vídeo de alta definición.




Pero parece que ha llegado la caballería: una nueva norma, impulsada por la Wireless Gigabit Alliance y denominada WiGig (802.11ad) reemplazará a la actual, funcionando sobre la banda de 60GHz y permitiendo flujos de datos de hasta 7 Gb/s, unas 10 veces más rápido que los sistemas actuales. Semejante ancho de banda puede reemplazar algunas de las conexiones físicas más populares, como el USB e incluso, en algunos casos, al bus PCIe. Por supuesto, el audio y vídeo en alta definición también aprovecharán las bondades del WiGig. Lo mejor de todo es que la nueva norma proporciona un mecanismo de “negociación” entre los equipos que se quieren comunicar, bajando de ser necesario la velocidad y frecuencia para ser compatibles al 100% con aquellos que solo soporten WiFi. Si esto realmente se cumple, la transición hacia la nueva tecnología tendrá lugar sin sobresaltos.



Pero no todas son rosas, ya que a medida que se aumenta la frecuencia sobre la que se transmiten los datos, el alcance de las mismas disminuye. Las redes WiGig exigirán que los aparatos que participen de una conexión de datos no se encuentren más lejos que unos 10 metros, más o menos la distancia que permite una conexión Bluetooth. Es posible que en algunos casos esto plantee una limitación importante, aunque en otras -dentro de la sala de tu casa, por ejemplo- será algo irrelevante. Y si de pronto te levantas de tu sillón favorito y comienzas a alejarte, el sistema simplemente conmutará al “viejo” WiFi y seguirás conectado a la velocidad de siempre. No parece una pega tan grande para una norma que nos permitirá eliminar la mayor parte de los cables HDMI que usamos para ver nuestros vídeo en alta definición. El consorcio que impulsa WiGig afirma que los primeros dispositivos que lo soporten llegarán al mercado a principios de 2012, por lo que recomendamos a los interesados a ir preparando la billetera para comenzar la migración.


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