La PlayStation 4 es de baja gama, Nvidia

Tras el anuncio de las especificaciones de la PlayStation 4, no hay dudas de que AMD llevó adelante amplias negociaciones para expandir su presencia en el mercado de las consolas hogareñas. Nintendo ya está usando su hardware en la Wii U, y todos los rumores apuntan a que la Xbox 720 (léase “Infinity”) hará lo mismo. Al mismo tiempo, es válido preguntar qué pasó con Nvidia. En esencia, el gigante verde de Santa Clara ha ignorado una generación completa de consolas, cuando muchos usuarios esperaban alguna solución Nvidia dentro de la PS4. Sin embargo, la respuesta de sus representantes fue contundente: La PlayStation 4 tendrá la mitad de rendimiento de una GTX 680, y los márgenes de ganancia no son lo suficientemente atractivos como para asumir el compromiso.


La selección de hardware en una consola debe realizarse con extremo cuidado. La consola de juegos es uno de los mejores ejemplos de “solución todo en uno” que podemos encontrar hoy, debido a que sus capacidades de actualización son limitadas (un nuevo disco duro tal vez, pero no más que eso), y su tiempo estimado de funcionamiento (media década como mínimo) las convierte en sistemas con un recambio muy bajo. Los acuerdos de fabricación y disponibilidad de partes deben pulirse hasta el último detalle, y eso incluye a las “versiones revisadas” que aparecen posteriormente en el mercado. La nueva generación de consolas nos enseña una presencia contundente de AMD. La Wii U de Nintendo utiliza un GPU Radeon integrado a un procesador IBM, mientras que en el caso de la PlayStation 4, encontramos nada menos que un APU personalizado y un GPU, ambos pertenecientes a AMD.

Ahora, ¿dónde está Nvidia? Cuando una empresa decide ignorar un mercado como el de las consolas, las razones deben ser muy buenas para ello, y si tenemos en cuenta la competencia entre AMD y Nvidia en materia gráfica, ceder terreno no es algo que pase desapercibido. Aún así, de acuerdo a Tony Tamasi, vicepresidente de Nvidia, las razones son muy sencillas. En primer lugar, la PlayStation 4 posee el equivalente a “un procesador low-end”, mientras que el GPU se ubica entre la gama baja y media. En otras palabras, la PlayStation 4 estará desactualizada antes de su lanzamiento. También agregó que si Sony lanza la consola en diciembre como ha anticipado, la PlayStation 4 tendrá la mitad de rendimiento de la GeForce GTX 680, una tarjeta gráfica que para ese entonces llevará un año y medio en el mercado.




Pero las críticas no se limitan al aspecto técnico, sino que también alcanzan al económico. Tamasi asegura que se llevó a cabo una negociación, pero Nvidia llegó a la conclusión de que no quería hacer negocios con Sony al precio que la empresa japonesa quería pagar. Este es un dato muy llamativo, ya que no debemos olvidar que Nvidia creó el GPU para la PlayStation 3, pero todo esto no parece ser más que un conflicto de intereses. Sony no quiso pagar lo que Nvidia pretendía (o Nvidia no aceptó la oferta de Sony, según el punto de vista), y optó por la alternativa... pero eso no cambia el hecho de que Nvidia virtualmente tildó de obsoleta a la PlayStation 4. ¿Dirá lo mismo de la Xbox 720?

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